
GRAN FRATERNIDAD UNIVERSAL
Fundación del Doctor Serge Raynaud de la Ferriére
S. ASHRAM Nº 1, EL LIMON, Maracay, Venezuela
Sol a 8º de Piscis, Año LXIII de la Era de Acuarius,
27 de Febrero del año 2011
LAS ACTIVIDADES DIARIAS, EL EQUILIBRIO Y LA PAZ INTERIOR
Dice el Maestro Paramahansa Yogananda:
El hombre es un ser espiritual a la vez que material. Debe desarrollarse desde el punto de vista espiritual, por medio de la disciplina interior, y también convertirse en un ser eficiente en el aspecto material, mediante el desarrollo de las facultades relacionadas con sus ocupaciones diarias.Los maestros de la India aconsejan el desarrollo directo de las facultades interiores, tales como la fuerza de voluntad capaz de combatir la tentación, el anhelo de servir al prójimo y el poder de la intuición para experimentar la verdad en forma directa.
Si bien ganar dinero para obtener bienestar material es una necesidad del ser humano, el logro de la felicidad constituye una necesidad suprema. Poseer riquezas materiales mientras se carece de paz interior es como bañarse en un lago y, al mismo tiempo, morirse de sed. Por lo general, en Oriente poseen una disposición más espiritual, mientras que en Occidente su inclinación es primordialmente material. Sin embargo, no podemos vivir felices sólo al amparo de las doctrinas espirituales o de las riquezas. Para introducir el equilibrio tanto en la vida de los orientales como de los occidentales, ambos deben adoptar un método para desarrollar una existencia armoniosa.
Si bien hay que evitar la pobreza material, la indigencia espiritual ha de aborrecerse, pues se trata de la causa fundamental de todo sufrimiento humano.
Puesto que Dios nos ha dado el hambre y tenemos un cuerpo físico del cual cuidar, debemos disponer de dinero y hemos de ganarlo en forma honesta y científica, sirviendo a las necesidades genuinas de nuestro prójimo. Dedicarse a los negocios no tiene por qué implicar necesariamente una vida material La ambición comercial puede ser espiritualizada. La actividad empresarial no debiera consistir en otra cosa que ayudar a los demás, de la mejor manera posible en el aspecto material.
Llevar una existencia mecánica durante seis días completos, con sus noches, y dedicar sólo parte de un día (el domingo) al cultivo del propio ser interior no constituye un estilo de vida equilibrado. La semana debe distribuirse entre el trabajo, la diversión y el cultivo del espíritu: cinco días para trabajar remuneradamente, un día para el descanso y la diversión, y al menos un día para la introspección y la realización interior.
Dado que la sabiduría suprema es el objetivo del hombre, ¿porqué no aprender, entonces, el arte de vivir correctamente?
Debemos comenzar a impartir esta educación tanto a los niños como a los adultos. La mente dúctil de los niños puede moldearse fácilmente con la ayuda de adultos reformados y con dominio de sí mismos. En los niños, es posible crear hábitos deseables sin dificultad alguna, porque su voluntad para ejecutar acciones se encuentra generalmente en libertad, excepto por la existencia de algunas tendencias innatas. Los adultos deben luchar y desalojar sus antiguos hábitos a fin de albergar las buenas costumbres nuevas. Pero todos los hábitos, tanto en niños como en adultos, deben cultivarse a través de un deseo espontáneo.
La gran necesidad del ser humano consiste en encontrar más tiempo para disfrutar de la naturaleza, simplificar su vida y sus necesidades imaginarias, satisfacer la s verdaderas necesidades de la existencia, aprender a conocer mejor a los hijos y a los amigos y, sobre todo, conocerse a si mismo y al Dios que le creo.
Fragmentos de su Obra: "El viaje a la Iluminación".
P A X…
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